Soy Elvira y tejo desde mi taller en Galicia
Empecé haciendo amigurumis para mi hijo y, paso a paso, aquello acabó convirtiéndose en mi propio taller. Cinco años después sigo en la misma silla, con mejor luz y bastante más lana.
Cómo empezó todo
El primer amigurumi lo hice para mi hijo: un osito torcido, con un ojo más alto que el otro, que todavía duerme con él. A la semana me lo pidió una amiga, luego su madre, y así hasta hoy.
Elegí el crochet porque es lento. No hay máquina que lo acelere: cada punto pasa por la mano, y eso obliga a pensar la pieza entera antes de empezar. Una figura mediana son entre uno y tres días de trabajo, según lo complicada que sea.
Para mí los materiales son lo primero: algodón de alta calidad, relleno antialérgico y ojos de seguridad con anclaje interno. Detrás del WhatsApp hay una persona con nombre y cara, no un formulario.
Cómo trabajo
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